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El Valle del Jerte lleva más de un mes sin colector de aguas residuales

Las obras para reparar la tubería y evitar que los vertidos sigan llegando al río comenzarán esta semana, según la Mancomunidad

Más de un mes lleva rota la tubería del colector de aguas residuales del Valle del Jerte. En concreto desde el 19 de diciembre. Esa noche el agua del río Jerte se salió de su cauce a su paso por Navaconcejo, se metió en locales comerciales y cocheras, arrasó huertas, destrozó vías asfaltadas y causó múltiples daños en las instalaciones municipales, como el campo de fútbol.

Algunos efectos de la riada tardaron tiempo en ser visibles. Uno de ellos, el vertido de aguas residuales que se está produciendo en el río. Según fue bajando el nivel del agua se comprobó que la tubería que llega hasta el único colector que tiene la comarca estaba rota a la altura de esta población del norte de Cáceres. Y así sigue.

Desde la calle Santísimo Cristo de Navaconcejo –que discurre junto al río y que también se inundó– se puede ver un gran tubo de color naranja que vierte agua sucia hasta el cauce del Jerte. Unos quince metros por delante, siguiendo el cauce del río, se observa la continuación de esa tubería y sobre el paseo, los tubos previstos para la reparación de la misma. «La obra comenzará esta semana; se ha actuado todo lo rápido que hemos podido, pero hasta que no se ha retirado el agua no se ha visto cómo estaba la situación», expone Gabriel Iglesias, presidente de la Mancomunidad de municipios Valle del Jerte, la entidad responsable de la infraestructura.

La tubería discurría por debajo de una vía asfaltada, que el agua también se llevó por delante. Lo mismo sucedió con parte de una construcción que había junto a esta pista. «A veces, este tipo de infraestructuras no se diseñan bien y van demasiado pegadas al cauce de los ríos», dice Carlos Garrón, miembro de Ecologistas en Acción, sobre la tubería rota. «Una crecida como la que tuvo lugar en el Jerte acaba por afectar a instalaciones que no deberían ser tan vulnerables», añade.

La previsión que tienen en la Mancomunidad es que los trabajos se desarrollen con rapidez. «La empresa encargada del mantenimiento del colector está en ello», avanza Iglesias. «Ya estuvieron aquí los técnicos de la Diputación de Cáceres para valorar la situación y dar el visto bueno al inicio de la actuación», confirma Cristina Alonso, alcaldesa de Navaconcejo.

Será, precisamente, la institución provincial la que aporte el dinero necesario para la intervención, según detallan desde la Mancomunidad.

En cuanto a los efectos que pueden haber provocado los vertidos incontrolados durante más de un mes, desde Ecologistas en Acción entienden que son perjudiciales para la salud del propio río, pero que el importante volumen de agua que tiene el Jerte en esta época del año minimiza los daños. «El principal problema es que las aguas en esta zona son de gran calidad, lo que posibilita que se den especies, como la trucha autóctona o el desmán ibérico, que no hay en otros lugares y que son muy sensibles a la alteración de su hábitat», explica Garrón.

Por ello, espera que el arreglo se produzca con rapidez. «Ahora corre mucha agua y la contaminación se dispersa, aunque afecte a la calidad físico-química del agua; pero si llega el verano, cuando hay menos agua, los efectos serán más perjudiciales y visibles», indica este integrante de la asociación medioambiental, en referencia a que el Jerte es un río de montaña por lo que los cambios bruscos en su caudal son habituales.

Aguas abajo del lugar en el que la tubería está rota hay zonas de baño. Si la reparación es rápida, los vertidos de estas semanas no perjudicarán a la posibilidad de que estos espacios de ocio se utilicen durante el verano.

Navaconcejo es el último pueblo por el que pasa el Jerte antes de llegar a la presa de Plasencia. En esta ciudad se construyó un canal, similar a una piscina natural, por el que se desvía parte del caudal del río. En esta época del año está vacío y no habrá problemas para usarlo en época estival. «La gran cantidad de agua embalsada consigue que la calidad del agua se vea menos afectada», insiste Garrón.

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