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Los padres del colegio Bótoa de Badajoz critican que el estado del patio provoca lesiones a los niños

Hace dos semanas, un escolar de cinco años sufrió heridas y sus padres amenazan con denunciar si no se toman medias inmediatas

En la puerta de salida de Infantil del colegio Nuestra Señora de Bótoa esperan los padres de los niños de tres a cinco años. Cuando los pequeños van saliendo, la conversación de los adultos tratan sobre las caídas. «Siempre igual. Hoy ha sido el codo de este, ese lleva roto el pantalón. Así, a diario», se lamenta Encarna Campini, una de las madres. En marzo del año pasado se llevó a cabo una reforma en el patio de este centro que usan los escolares más pequeños y, según las familias, el pavimento ha quedado tan rugoso que es un peligro.

Las familias se han quejado del nuevo suelo, de color verde, desde que se instaló, pero la gota que ha colmado el vaso de su paciencia llegó hace dos semanas. El segundo día del nuevo curso un niño de cinco años se tropezó y se fue al suelo. Sufrió abrasiones en la cara, especialmente en el pómulo y en los labios y tuvo que ser atendido en el hospital. Los padres de Infantil exigen que este incidente sirva para atender sus peticiones. Si no, anuncian movilizaciones.

La familia del niño accidentado está dispuesta a acudir a los tribunales. Han remitido un escrito, con el parte judicial de lesiones y fotografías del menor, a la Delegación Provincial de Educación. «Si no tenemos una solución en dos semanas, vamos a poner una denuncia», indica Isabel Cabanillas, la madre del menor que sufrió las heridas en la cara.

Educación alega que el suelo debe ser rugoso para cumplir con la normativa de seguridad

Dos semanas después del accidente, el escolar de cinco años sigue teniendo marcas en la cara y sus padres temen que se queden permanentemente. «Su hermana mayor, que también está en el colegio, lo vio caerse, No iba corriendo ni intervino otro niño, solo se cayó, no fue fuerte, pero las heridas fueron importantes. Se le hinchó un ojo y el labio y todavía está en tratamiento», indica Cabanillas.

Los padres, según relata Sergio Manzano, han escrito en varias ocasiones a los responsables de Educación, pero no han conseguido que se reforme el suelo. «Según terminó la obra, en marzo, fuimos a explicarles que lo habían hecho mal, que era demasiado rugoso, y pensamos que nos iban a atender, pero no supimos nada más», dice este padre.

La Consejería de Educación niega que el suelo suponga un riesgo para los estudiantes y dice que es rugoso para cumplir la normativa de seguridad que establece este tipo de pavimento para evitar las caídas.

«Este centro educativo contaba con un césped artificial pero la dirección decía que se les levantaba y pidió que se quitara. A raíz de ahí, la Consejería de Educación y Empleo lo retiró y, siguiendo el Código Técnico de Edificación, en su documento básico de Seguridad y Accesibilidad, donde dice que para exteriores las superficies deben tener cierto grado de rugosidad para evitar caídas, el Servicio de Obras siguió esta normativa y se les puso un suelo rugoso donde antes tenían un césped artificial. Por seguridad, frente al riesgo de caídas», detallan desde Educación.

Además, desde esta consejería indican que este viernes el delegado provincial de Educación, Francisco Amaya, se reunirá con la ampa del centro y con la dirección para recordarles esto mismo. «Esta reunión está concertada desde el pasado lunes. Por lo que es injusto que se diga que la Delegación Provincial de Educación de Badajoz no les atiende», indican desde la Junta.

El nuevo edificio del Nuestra Señora de Bótoa fue inaugurado en septiembre de 2015. El área del patio de recreo de Educación Infantil estaba cubierta en su mayoría por césped artificial que pronto empezó a levantarse, y tuvo que ser retirado. En septiembre de 2018 se quitó y quedó solo el cemento al aire. En abril de 2019, coincidiendo con las vacaciones de Semana Santa, la Consejería de Educación contrata una obra por 8.777 euros con el título ‘Reforma del área de juegos de infantil y fijación de barandillas de escalera’.

Al volver de las vacaciones, padres y profesores comprueban que la reforma ha consistido en colocar una especie de pintura verde en el suelo con textura rugosa. Desde el principio hubo quejas. La primera oficial es un escrito que los padres registraron en la Delegación Provincial de Educación el pasado 30 de mayo. La semana pasada registraron una nueva protesta tras las heridas importantes sufridas por el niño de cinco años.

Las heridas de este menor han sido el caso más grave hasta la fecha, pero los padres relatan que prácticamente todos los menores han sufrido raspones en las piernas y los brazos. «Hasta los profesores piden que les pongan pantalones largos, aunque a veces también se hacen heridas igual», relata Encarna Campini.

Otra consecuencia son las roturas en la ropa de los menores. «Mi hijo lleva cuatro vaqueros y tres pantalones de chandal rotos en estos meses y todos están igual», se lamenta Sergio Corchado. «Lo más grave, evidentemente, son las heridas, pero para las familias también es mucho gasto que la ropa aparezca con agujeros tres días por semana, como es mi caso», añade Encarna Campini.

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